Dos meses después de la llegada masiva de migrantes a Ceuta desde Marruecos, varias mujeres siguen en asentamientos improvisados mientras esperan que se resuelva su situación. Algunas llegaron pensando quedarse unos días; otras no pueden regresar por las circunstancias que enfrentan.
Estuvo lloviendo casi toda la noche y la tienda de campaña de Sara terminó llena de agua. Tiene 37 años y llegó a Ceuta, España, desde Marruecos con la idea de encontrar trabajo, ayudar a su madre enferma de cáncer y comenzar una nueva vida.
Han pasado dos meses. Ahora duerme en una tienda instalada en el exterior del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Tiene los pies llenos de barro, las manos frías y una herida mal curada en la muñeca.
Regresar a Marruecos tampoco es una opción para ella. Dice que su marido la amenaza de muerte.
“Tenía mucha esperanza de construir mi futuro en España. Yo pensaba que iba a encontrar trabajo pronto, pero llevo dos meses tirada en la calle, no puedo volver a Marruecos ni tampoco moverme de aquí. Me siento atrapada, amenazada y no sé qué hacer”.
La historia de Sara permite entender qué ocurrió después de la llegada masiva de migrantes a Ceuta el 30 y 31 de julio y por qué algunas personas continúan allí dos meses después.
¿Qué pasó con los migrantes que llegaron a Ceuta?
Entre el 30 y el 31 de julio, más de 70.000 personas entraron en Ceuta desde Marruecos. La mayoría regresó durante las horas siguientes, pero miles permanecieron en la ciudad. El volumen de llegadas superó la capacidad ordinaria de acogida. El CETI recibió a parte de quienes permanecieron en Ceuta, mientras otras personas terminaron en asentamientos improvisados.
Uno de ellos se encuentra en la playa del Trampolín. Allí continúan unas 3.000 personas, según las autoridades ceutíes y los testimonios. Mientras el CETI acoge en su interior a más de 1.000 personas, en el exterior hay mujeres y niños que duermen bajo lonas de plástico y tiendas de campaña.
La situación tampoco se resolvió con la llegada de septiembre. El 25 de septiembre, 63 mujeres solas o con hijos fueron trasladadas al recurso de acogida de La Hípica, después de permanecer durante semanas en sus inmediaciones.
El 30 de septiembre, cuando se cumplieron dos meses de la entrada masiva, alrededor de 30 mujeres y sus hijos fueron trasladados desde las puertas de ese centro para ser identificados. Entre ellos había bebés, niños pequeños y mujeres embarazadas. La situación continúa moviéndose, pero para algunas personas la espera todavía no termina.
Mujeres migrantes en Ceuta: de unos días a dos meses
Sara no es la única mujer que llegó pensando que estaría poco tiempo en Ceuta. Una boxeadora de Casablanca, que pidió no revelar su nombre, entró el 30 de julio junto con su hermana. Pensaba quedarse una o dos semanas antes de continuar hacia la península. Su objetivo era llegar a Holanda para trabajar, continuar con su carrera de boxeo y, después, llevarse a su hijo de nueve años.
“En Marruecos solo hay trabajo para la gente rica, pero en Europa hay ley”, explica.
Su realidad terminó siendo otra. Ahora pasa sus días en la playa del Trampolín, donde estructuras de plástico, cañas y lonas forman un asentamiento improvisado.
“No nos hemos encontrado nada de lo que esperábamos”, lamenta.
El problema es que regresar tampoco representa necesariamente una solución para todas.
En el caso de Sara, la amenaza que relata por parte de su marido explica por qué volver a Marruecos tiene un significado diferente. La legislación española contempla la protección internacional para determinadas situaciones de persecución, incluida la relacionada con motivos de género, pero cada solicitud debe analizarse de manera individual.
Por eso, las personas que permanecen en Ceuta no necesariamente tienen la misma situación migratoria o jurídica.
¿Por qué algunas mujeres no pueden regresar a Marruecos?
La situación de algunas mujeres migrantes va más allá de encontrar un lugar donde dormir. Halima Ahmed, educadora de la ONG Luna Blanca, explica que las mujeres enfrentan una situación especialmente vulnerable.
Recuerda el caso de una joven de 20 años que llegó a nado embarazada de cuatro meses. Había huido, según su relato, de un matrimonio forzado y de continuas agresiones.
“Para ella volver no es una opción. Solo piensa en darle un futuro a su bebé”, señala Ahmed.
La educadora también asegura que tienen constancia de la presencia de redes de trata en la ciudad. El líder de Ceuta Ya!, Mohamed Mustafa, sostiene una afirmación similar.
Algunas mujeres que consiguen reunir algo de dinero buscan dormir bajo techo. Pagan entre 15 y 20 euros al día a vecinos de barrios de la periferia para pasar la noche en los portales de edificios.
Pero tampoco esos lugares ofrecen una solución permanente. Según el relato, militares patrullan algunos edificios durante la mañana para desalojar a las personas que se han refugiado allí y devolverlas a la calle.
“Dormir está siendo peligroso. En el Trampolín dicen que el otro día violaron a una chica”, cuenta Maryam, una marroquí de 22 años que todavía no había conseguido una plaza en un centro de acogida.
Agresiones sexuales en Ceuta: ¿qué dicen los datos?
El temor descrito por las mujeres ocurre mientras los órganos judiciales de Ceuta investigan decenas de procedimientos por presuntos delitos de agresión sexual.
Entre el 30 de julio y el 14 de septiembre, los órganos judiciales abrieron 37 procedimientos por presuntos delitos de agresión sexual.
Los expedientes correspondían a 39 víctimas: 38 mujeres y un hombre. De las mujeres, 14 eran menores de edad.
Al 14 de septiembre, 28 de los 37 procedimientos continuaban en trámite, ocho habían sido archivados provisionalmente y uno había sido acumulado a otras diligencias. De los 37 presuntos agresores, 18 todavía no habían sido identificados.
Estos datos no permiten afirmar que todas las denuncias hayan terminado en una condena ni que correspondan exclusivamente a personas que permanecen en los asentamientos. Sí muestran el contexto de vulnerabilidad en el que se encuentran mujeres y menores que viven en condiciones precarias.
¿Qué pasa con los migrantes que siguen en Ceuta?
Desde agosto, las autoridades españolas han desarrollado dispositivos para identificar a las personas que permanecen en Ceuta y gestionar sus diferentes situaciones. Algunas han regresado voluntariamente a Marruecos. Otras permanecen en centros o asentamientos mientras avanzan sus trámites.
También existen diferencias entre quienes solicitan protección internacional, quienes pueden regresar voluntariamente y quienes necesitan una evaluación específica de sus circunstancias.
Por eso, dos meses después de la llegada masiva, la historia no puede resumirse únicamente en cuántas personas entraron o cuántas regresaron.
Para Sara, la espera tiene nombre y tiene rostro. Es una tienda mojada después de una noche de lluvia. Es lavar la poca ropa que tiene en las duchas de una playa. Es recibir comida dos veces al día y tener que decidir cuándo comerla.
“Nos apañamos como podemos. Cruz Roja nos da comida, nos dan pan, atún o leche, dos veces al día. Si desayunas, no almuerzas; si almuerzas, no cenas”, cuenta.
Llegó pensando que encontraría trabajo rápido. Dos meses después, sigue esperando. Y mientras los trámites de las personas que permanecen en Ceuta continúan, la previsión anuncia más lluvia.

