El exsecretario de Hacienda presentó un diagnóstico contundente en el MIT: el gasto corriente desmedido, la caída de inversión y el deterioro fiscal comprometen el futuro económico del país.
Pedro Aspe Armella, exsecretario de Hacienda, presentó en un foro del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) un análisis titulado “México rumbo al estancamiento”, publicado por la revista Nexos, donde advierte que la economía mexicana enfrenta un deterioro estructural que podría derivar en una “década perdida”. El diagnóstico señala un déficit presupuestal que alcanzó 5.7% del PIB en 2024, el mayor en 36 años, mientras la deuda pública se acerca peligrosamente al umbral del 60%.
En este artículo
Déficit estructural y gasto corriente desbordado
El diagnóstico macroeconómico de Aspe Armella identifica un déficit presupuestal estructuralmente alto, impulsado por un aumento desmedido del gasto corriente. Entre los factores más preocupantes destaca lo que denomina una “segunda nómina”: 29.4 millones de beneficiarios de transferencias en efectivo sin una base de sustentabilidad financiera que las respalde a largo plazo.
Desde 2018, el importe de los programas sociales se elevó de 0.5% a 3% del PIB, un incremento significativo que no ha sido acompañado por una reforma hacendaria integral. Los ingresos tributarios apenas crecieron 2.1 puntos del PIB en el mismo periodo, mientras se agregaron cuatro puntos adicionales de gasto solo por apoyos a Pemex y a la población.
Dato clave: Los ingresos tributarios de México apenas superan el 18% del PIB, frente a un promedio de 34% en la OCDE y 22% en Latinoamérica.
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Pemex: el agujero negro fiscal
El análisis presentado en el MIT señala a Petróleos Mexicanos (Pemex) como uno de los principales factores de deterioro fiscal. La empresa productiva del Estado recibe aproximadamente 400 mil millones de pesos anuales en subsidios y apoyos gubernamentales, equivalentes al 1% del PIB, sin que esto haya logrado revertir su quiebra técnica ni la caída sostenida en su producción petrolera.
Como agravante adicional, el disparo del gasto se ha realizado a costa de la inversión pública productiva. El exsecretario de Hacienda advierte que esta dinámica equivale a “descuidar los músculos” de la economía nacional, priorizando transferencias inmediatas sobre la construcción de capacidades productivas de largo plazo.
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Desplome de la inversión pública y privada
Uno de los indicadores más alarmantes del análisis es la caída de la inversión física federal, que en los últimos dos años quedó 28% por debajo de los niveles de 2023, la mayor contracción anual registrada en tres décadas. Paralelamente, el gasto en salud, educación y seguridad se ha mantenido prácticamente plano durante los últimos 20 años.
Esta situación genera una espiral descendente: el desplome de la inversión pública refuerza el retroceso en la inversión privada, que representa el 86% del total. Aspe Armella señala que varios factores internos afectan tanto a la inversión extranjera directa como a la nacional, entre ellos la reforma judicial, las modificaciones en materia energética y el debilitamiento de órganos reguladores.
| Indicador | Dato |
|---|---|
| Déficit presupuestal 2024 | 5.7% del PIB (mayor en 36 años) |
| Déficit proyectado 2026 | 4.1% del PIB (meta oficial) |
| Caída inversión física federal | 28% vs 2023 |
| Subsidios anuales a Pemex | 400 mil millones de pesos (1% PIB) |
| Beneficiarios de transferencias | 29.4 millones de personas |
Deuda y riesgo ante calificadoras
La deuda pública ha experimentado un incremento sostenido: pasó del 47% del PIB al inicio del sexenio anterior a acercarse peligrosamente al umbral del 60%, un nivel que no se registraba desde hace 50 años. Este umbral no es arbitrario: según el análisis de Aspe, las calificadoras de crédito han retirado el grado de inversión soberano a las economías emergentes que lo cruzan.
Actualmente, las tres principales calificadoras mantienen una perspectiva cautelosa sobre México. Moody’s y Fitch ubican al país en el último escalón del grado de inversión, mientras que S&P lo sitúa dos peldaños arriba. Las tres coinciden en que el bajo crecimiento económico constituye el factor clave del deterioro y el riesgo fiscal.
El efecto de perder el grado de inversión sería un punto de quiebre para la economía mexicana: mayores tasas de interés, incremento del gasto financiero y una desaceleración económica más pronunciada. Analistas y organismos internacionales son escépticos respecto a las metas de déficit y no descartan un repunte hacia el 5% del PIB.
Crecimiento estancado y productividad negativa
Durante los siete años de la llamada “Cuarta Transformación”, la economía mexicana creció a un promedio anual inferior al 1%, en contraste con el 2.6% promedio registrado durante lo que el propio gobierno denominó “la era neoliberal”. Con el liderazgo del secretario Edgar Amador Zamora, el déficit bajó a 4.3% en 2025 y se busca cerrar 2026 en 4.1%, aunque la herencia fiscal representa una carga considerable.
Si el PIB apenas avanza, el ingreso per cápita registra saldo negativo, lo que perfila una “década perdida”. Este indicador señala el empobrecimiento estructural del país y se vuelve crónico cuando el motor de la inversión queda sin potencia. La productividad, principal determinante del crecimiento económico, promedia una variación anual de -0.09% desde 2010.
El análisis también destaca el desacoplamiento de México respecto al desempeño de Estados Unidos. De los años 90 a los 2010 existía sincronía entre ambas economías, pero en la presente década el crecimiento estadounidense duplica al mexicano. Adicionalmente, factores como los aumentos extraordinarios al salario mínimo y nuevas reformas laborales han complicado la formalización de las Mipymes y la generación de empleo formal.
Contexto: La formalidad laboral tiene relación directa con la base tributaria. Una economía con alta informalidad impide aumentar los ingresos fiscales necesarios para sostener el gasto social sin recurrir al endeudamiento.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el estancamiento económico de México?
Implica que la economía crece por debajo del 1% anual, insuficiente para generar empleos formales, aumentar el ingreso per cápita y mejorar las condiciones de vida de la población. Pedro Aspe lo describe como el camino hacia una “década perdida”.
¿Por qué el déficit de 5.7% del PIB es preocupante?
Es el mayor déficit registrado en 36 años y refleja que el gobierno gasta significativamente más de lo que ingresa. Esto obliga a endeudarse, eleva el pago de intereses y reduce recursos disponibles para inversión productiva.
¿Qué pasa si México pierde el grado de inversión?
Las tasas de interés subirían, el costo del financiamiento aumentaría y habría salida de capitales. Esto desaceleraría aún más la economía y encarecería productos importados, afectando directamente a las familias mexicanas.
¿Cuánto dinero recibe Pemex en subsidios anuales?
Aproximadamente 400 mil millones de pesos cada año, equivalentes al 1% del PIB nacional. A pesar de estos apoyos, la empresa no ha logrado revertir su quiebra técnica ni incrementar su producción petrolera.
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