La presidenta Claudia Sheinbaum superó el mayor reto político de su administración al frenar el intento de injerencia de Andrés Manuel López Obrador y forzar la salida definitiva de Rubén Rocha Moya de la gubernatura de Sinaloa en menos de 32 horas.
Las últimas tres semanas marcaron un punto de inflexión para el gobierno federal. La mandataria enfrentó movimientos políticos desde Palenque, Chiapas, donde el expresidente intentó mantener influencia sobre decisiones vitales del Estado mexicano. El resultado fue una ruptura evidente entre ambos liderazgos y el fortalecimiento de Sheinbaum como jefa política indiscutible de Morena y de la nación.
En este artículo
El frustrado regreso de Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa duró apenas 32 horas antes de que Sheinbaum lo obligara a solicitar licencia nuevamente.
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Los detonantes de la ruptura con López Obrador
Dos episodios catalizaron la confrontación entre Palacio Nacional y el rancho de Palenque. El primero fue el retiro de la visa estadounidense a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente, una decisión que causó profundo malestar en el exmandatario.
El segundo golpe resultó aún más significativo: el jefe de la Drug Enforcement Administration (DEA) reconoció públicamente a Omar Hamid García Harfuch, secretario de Seguridad del Gobierno de México, como “un socio confiable y un amigo”. Este respaldo internacional al funcionario de Sheinbaum contrastó directamente con las tensiones que marcaron la relación de López Obrador con las agencias estadounidenses.
La concatenación de ambos eventos no es casual. Mientras el hijo del expresidente perdía privilegios migratorios, el equipo de seguridad de la presidenta ganaba legitimidad ante Washington. La balanza política se inclinó definitivamente hacia Sheinbaum.
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La caída de Rocha Moya en 32 horas
El caso de Rubén Rocha Moya evidenció la capacidad de respuesta de la presidenta. El gobernador de Sinaloa, identificado como “incondicional” de López Obrador, intentó regresar a su cargo tras solicitar licencia. El movimiento duró apenas 32 horas.
La mandataria actuó con contundencia y en cuestión de horas logró que Rocha Moya solicitara nuevamente licencia. Con esta decisión, el gobernador perdió toda posibilidad de retomar el cargo. Su destino ahora apunta hacia procesos legales por presuntos delitos que enfrenta.
“Ni el partido ni las bancadas del congreso ni los gobernadores y gobernadoras de la Cuarta Transformación hicieron eco a sus intenciones y, en cambio, cerraron filas con Sheinbaum.”
El mensaje fue claro: la estructura de Morena, las bancadas legislativas y los mandatarios estatales de la Cuarta Transformación respaldaron a la presidenta, dejando aislado al expresidente en su intento de influir desde el retiro.
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La tentación del Maximato y sus paralelos históricos
El término “Maximato” refiere al período entre 1928 y 1934 cuando Plutarco Elías Calles controló el poder político mexicano sin ocupar la presidencia. López Obrador no resistió esa tentación histórica de seguir mandando o influyendo en las decisiones de gobierno y de Estado.
Antes del episodio de Rocha Moya, el expresidente ya había dado señales desde Palenque. Con el pretexto de presentar su libro, declaró que una de las razones para regresar de su retiro sería “defender” a la presidenta. La frase, calculada, buscaba posicionarlo moral y políticamente por encima de ella, sugiriendo un escenario de debilidad que no existe.
El “nosotros no somos iguales” que tanto proclamó López Obrador durante su sexenio se derrumbó con su intento de menguar la autoridad política de quien lo sucedió. Los paralelos con Elías Calles resultan inevitables, y los finales —advierte el análisis político— podrían ser también muy parecidos.
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Qué sigue para la 4T tras la ruptura
La separación absoluta entre Sheinbaum y su antecesor quedó evidenciada. La presidenta fortaleció su posición como jefa del Estado mexicano, mientras el expresidente perdió capacidad de influencia sobre la estructura del movimiento que fundó.
Para Rocha Moya, el siguiente paso es enfrentar procesos legales. El exgobernador sinaloense queda expuesto a investigaciones por varios presuntos delitos que arrastra, sin posibilidad de usar el cargo como escudo político.
El peor saldo recae sobre López Obrador. Sin respaldo de gobernadores, legisladores ni dirigencia partidista, su voz política desde Palenque perdió resonancia. La advertencia es clara: quien intente desafiar la autoridad de Sheinbaum enfrentará el mismo aislamiento que ahora experimenta el caudillo tabasqueño. Los próximos meses definirán si el expresidente acepta su retiro definitivo o insiste en un Maximato que la 4T ya rechazó.
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