Veinte empresas fundadas con capital poblano —desde refresqueras hasta cafeterías y fábricas de pintura— generan hoy miles de empleos formales y sostienen ecosistemas completos de proveedores locales en el estado.
Sayes, McCarthy’s, The Italian Coffee Company, Mi Viejo Pueblito, Mister Tennis, Italpasta, Don Pastor, El Calvario, Peñafiel, La Morena, San Marcos, Gapsa, La Zarza, Chipileta, Farmatodo, Café Colibrí, Pintumex, Chidas, Tamariz y Agua Inmaculada. Estas 20 marcas poblanas nacieron sin fondos extranjeros ni incentivos de Silicon Valley: surgieron de familias que arriesgaron su patrimonio y hoy dan trabajo a miles de poblanos más. Para los habitantes de Puebla, esto significa que la economía local no depende exclusivamente de las grandes armadoras automotrices, sino de un tejido empresarial propio que mueve flete, empaque, publicidad y comercio al menudeo.
En este artículo
Las MYPiMES generan la mayor parte del empleo formal e informal en México. Estas 20 marcas poblanas mueven cadenas completas de proveeduría local: flete, empaque, publicidad y distribución.
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MYPiMES: el verdadero motor económico de Puebla
La economía de un estado no la construyen solamente las grandes armadoras ni los corporativos atraídos por incentivos fiscales. El volumen real de empleo proviene de las micro, pequeñas y medianas empresas que se fueron construyendo a pulso, generación tras generación. Las MYPiMES generan la mayor parte del empleo en México, tanto formal como informal, y Puebla no es la excepción.
Sayes y Peñafiel llevan décadas como sinónimo de refresco y agua mineral en Puebla, compitiendo de tú a tú contra las transnacionales sin perder su lugar en el mercado local. Gapsa y Pintumex representan historia industrial: fábricas que sostienen a su alrededor cadenas enteras de proveeduría regional. La Zarza y Chipileta vienen de la repostería y dulcería tradicional que, con el tiempo, se profesionalizó hasta convertirse en referencia nacional.
Café Colibrí, The Italian Coffee Company o Mi Viejo Pueblito demuestran algo que pocas veces se reconoce: el consumo del día a día —un café, una torta, una tarde de pueblo— también es industria, también genera franquicias y empleo formal. Cuando una de estas marcas crece, crece con ella todo un ecosistema de proveedores locales.
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Obstáculos que enfrentan las empresas poblanas
Ninguna de estas 20 marcas llegó al éxito por casualidad. Detrás hay reinversión de utilidades, créditos difíciles de conseguir, formalización fiscal costosa, competencia contra la informalidad y el contrabando, y crisis que sortearon prácticamente solas: desde devaluaciones hasta la pandemia.
“Celebramos a estas marcas cuando ya triunfaron, pero rara vez les facilitamos el camino cuando más lo necesitaban, que era al principio.”
El error histórico ha sido tratar el fomento a MYPiMES como un programa asistencial: microcréditos pequeños, capacitaciones sueltas, una feria comercial de fin de año. Eso funciona como paliativo, no como motor de crecimiento. El fomento empresarial no debería tratarse como una política sectorial más, sino como el centro mismo de la estrategia económica de un estado que necesita dejar de depender de un solo sector como el automotriz.
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Lecciones de Corea del Sur, Alemania y Chile
Otros países ya demostraron cómo impulsar a las pequeñas y medianas empresas. Corea del Sur construyó su despegue industrial en los años sesenta y setenta con crédito dirigido y tasas preferenciales, canalizado a través de bancos de desarrollo estatales hacia sectores estratégicos, con metas de exportación claras y evaluación real de resultados. El Estado no se limitó a prestar barato: acompañó, exigió y corrigió el rumbo cuando algo no funcionaba.
Alemania sostiene a su Mittelstand —ese tejido de pequeñas y medianas empresas que es columna vertebral de su economía exportadora— con un banco público, el KfW, que otorga crédito de largo plazo a tasas por debajo de mercado, pensado específicamente para inversión productiva y no para consumo.
Singapur combinó planificación estatal de largo aliento, inversión pública en infraestructura y educación técnica, y ventanillas únicas de trámite para convertir a una isla sin recursos naturales en centro financiero y tecnológico global. Chile, con un instrumento como CORFO, mostró que un fondo público bien gestionado, con reglas claras y evaluación técnica de proyectos, puede detonar sectores completos: de la minería al salmón y ahora a la tecnología.
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Qué necesita Puebla para impulsar a sus MYPiMES
El patrón internacional se repite: no fue solo dinero barato. Fue dinero barato con planificación y con gestión pública capaz. Sin las tres cosas juntas, el crédito accesible se diluye en proyectos sin rumbo, y la mejor planificación se queda en papel porque las empresas no tienen con qué ejecutarla.
Lo que de verdad transforma una economía regional como la poblana es otra cosa:
- Financiamiento accesible y de largo plazo
- Simplificación regulatoria de verdad
- Certidumbre jurídica para invertir
- Vinculación con mercados de exportación
- Una banca de desarrollo que entienda que apostarle hoy a una MYPiME es crear el empleo bien pagado de mañana
El Gobierno de Puebla tiene ante sí el reto de diseñar políticas que acompañen a estas empresas desde el inicio, no cuando ya triunfaron. La siguiente revisión de programas de fomento económico estatal está programada para el cuarto trimestre de 2026, cuando se presentará el nuevo Plan Estatal de Desarrollo Económico con metas específicas para MYPiMES.
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