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La comunidad inició la construcción de su templo principal en 1922, lo que refleja más de un siglo de arraigo religioso y comunitario en esta zona rural de Puebla capital.
El nombre de Santa María Guadalupe Tecola combina la advocación mariana de la Virgen de Guadalupe con raíces nahuas que significan “Lugar donde abunda el carbón”. Esta denominación refleja la herencia prehispánica y colonial que todavía permea en la identidad de sus pobladores.
A pesar de pertenecer formalmente al municipio de Puebla, esta demarcación conserva un marcado carácter rural y agrario. La distancia respecto al centro de la ciudad capital complica la movilidad diaria de quienes ahí residen y trabajan.
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Origen nahua y advocación guadalupana
La historia de Tecola está ligada a la propiedad social y al aprovechamiento de los valles del sur poblano. La comunidad evolucionó de un núcleo de población dispersa a una demarcación organizada como Junta Auxiliar, manteniendo tradiciones que datan de la época colonial.
En 1922, los pobladores iniciaron la construcción del templo principal dedicado a la Virgen de Guadalupe. Este edificio religioso se convirtió en el centro de la vida comunitaria y sigue siendo punto de encuentro para las festividades anuales.
La estructura agraria de Tecola se caracteriza por la convergencia de tres formas de tenencia de la tierra: ejidal, comunal y pequeña propiedad. Esta diversidad ha permitido que distintas generaciones mantengan el vínculo con el campo.
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Economía entre el surco y el comercio
La vocación histórica de Tecola ha sido la agricultura y la pequeña ganadería. Los cultivos dependen principalmente de las lluvias para producir maíz y frijol, los dos productos básicos que han alimentado a la comunidad durante generaciones.
En las últimas décadas, la economía local comenzó a diversificarse. Ahora combina las labores del campo con actividades comerciales que permiten a las familias obtener ingresos adicionales durante las temporadas en que no hay cosecha.
La subsistencia de la comunidad se mantiene gracias al trabajo de mujeres, adultos mayores y agricultores que preservan las prácticas tradicionales. Son ellos quienes sostienen el tejido productivo mientras los jóvenes buscan oportunidades laborales fuera de la junta auxiliar.
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Rezagos que marcan la vida diaria
La lejanía respecto al centro de Puebla capital complica la movilidad diaria de los habitantes de Tecola. Los traslados para acceder a servicios de salud, educación superior o trámites administrativos requieren tiempos prolongados y costos elevados en transporte.
Los pobladores señalan deficiencias en el mantenimiento de vialidades, la pavimentación y la cobertura de servicios públicos básicos. Las calles en mal estado dificultan el acceso de vehículos de emergencia y el transporte de productos agrícolas hacia los mercados.
La seguridad representa una demanda constante entre los residentes. La distancia con respecto a las bases de vigilancia municipal genera preocupación, especialmente durante las noches y en temporadas de cosecha cuando aumenta el riesgo de robo.
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La presión urbana sobre las tierras
El crecimiento de la mancha urbana en los límites del municipio de Puebla plantea riesgos para la conservación de las zonas naturales y agrícolas tradicionales de Tecola. Los desarrollos habitacionales avanzan hacia el sur, donde se ubican las tierras de cultivo.
Esta presión inmobiliaria genera tensiones entre quienes ven una oportunidad de venta y quienes desean preservar el carácter rural de la comunidad. La conversión de parcelas en fraccionamientos podría alterar irreversiblemente el modo de vida que ha definido a Tecola durante más de un siglo.
Las organizaciones locales insisten en la necesidad de establecer mecanismos de protección para las áreas agrícolas que aún producen alimentos para consumo familiar y comercialización en mercados cercanos.
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Qué sigue para Tecola
El Gobierno de Puebla y el Ayuntamiento capitalino deberán definir en los próximos meses si incluyen a Tecola dentro de los programas de rehabilitación de vialidades y ampliación de servicios públicos que se ejecutarán durante 2027.
La diversificación económica y el apoyo a las actividades tradicionales serán factores determinantes para el futuro de esta junta auxiliar. Sin inversión en infraestructura, la migración de jóvenes hacia zonas con mejores oportunidades continuará debilitando el tejido comunitario.
Las autoridades municipales tienen previsto realizar un diagnóstico de necesidades en las 17 juntas auxiliares de Puebla capital antes de que concluya 2026. Los resultados de ese estudio determinarán las prioridades de inversión para el siguiente ejercicio fiscal y podrían incluir recursos específicos para atender los rezagos históricos de Tecola.
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