Un estudio de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) evidencia que en cinco juntas auxiliares del municipio las mujeres igualan o superan a los hombres en nivel educativo, pero factores como el matrimonio, la pobreza y la falta de oportunidades laborales las mantienen excluidas del mercado de trabajo formal.
La investigación académica analiza la situación de las mujeres en Puebla que habitan en las comunidades de Azumiatla, Chautla, San Baltazar Tetela, Tecola y Zacachimalpa. Los resultados demuestran una contradicción estructural: aunque las mujeres alcanzan niveles educativos equivalentes o superiores a los de sus pares masculinos hasta el bachillerato, su inserción en el ámbito profesional se ve sistemáticamente obstaculizada por condiciones socioeconómicas y culturales profundamente arraigadas.
Este 29 de julio de 2026, los hallazgos de la BUAP ponen sobre la mesa un fenómeno que afecta a miles de poblanas: la brecha entre logro académico y ejercicio profesional. Las mujeres de estas comunidades rurales y semiurbanas obtienen títulos que nunca pueden ejercer, perpetuando ciclos de dependencia económica y limitando su autonomía.
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Mayoría femenina en las aulas hasta la preparatoria
El estudio de la BUAP documenta que en las cinco juntas auxiliares analizadas, las mujeres representan la mayoría de la matrícula escolar desde el nivel básico hasta el bachillerato. Esta tendencia refleja un cambio generacional significativo: las familias poblanas están invirtiendo en la educación de sus hijas con la misma intensidad que en la de sus hijos.
Sin embargo, la investigación revela un punto de quiebre al momento de ingresar a la universidad. Mientras que en preparatoria las mujeres mantienen tasas de permanencia similares o superiores a los hombres, el acceso a la educación superior se reduce drásticamente. Los investigadores identifican que este fenómeno coincide con la edad promedio de matrimonio en estas comunidades, que oscila entre los 17 y 20 años.
Las expectativas familiares y comunitarias juegan un papel determinante. En muchas de estas localidades persiste la noción de que el rol principal de la mujer es el cuidado del hogar y la crianza, lo que relega su formación académica a un segundo plano una vez que contraen matrimonio o inician una vida en pareja.
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Títulos sin ejercicio profesional
Uno de los hallazgos más preocupantes del estudio es el fenómeno de los títulos sin ejercicio profesional. Un porcentaje significativo de mujeres en estas comunidades cuenta con certificados de bachillerato o incluso licenciaturas truncas, pero nunca ha podido insertarse en el mercado laboral formal relacionado con su área de estudio.
Esta situación genera lo que los investigadores denominan desperdicio de capital humano. Las mujeres adquieren conocimientos y habilidades que no pueden aplicar, lo que impacta negativamente en su autoestima y en las posibilidades de desarrollo económico de sus familias y comunidades.
Dato clave: Las mujeres de Azumiatla, Chautla, San Baltazar Tetela, Tecola y Zacachimalpa igualan o superan a los hombres en educación, pero factores estructurales les impiden ejercer sus profesiones.
El estudio señala que muchas mujeres con preparación académica terminan dedicándose al comercio informal, labores agrícolas o trabajo doméstico no remunerado. Sus títulos quedan guardados como símbolos de un potencial que las condiciones sociales no permitieron desarrollar.
Factores que excluyen a las mujeres del empleo
La investigación de la BUAP identifica tres factores principales que frenan el desarrollo profesional de las mujeres en estas comunidades poblanas:
- Matrimonio temprano: La unión conyugal a edades tempranas interrumpe trayectorias educativas y laborales. Las responsabilidades del hogar y la crianza recaen predominantemente en las mujeres, limitando su disponibilidad para trabajar fuera de casa.
- Pobreza estructural: La falta de recursos económicos impide a las mujeres costear transporte, guarderías o capacitación adicional necesaria para acceder a empleos formales. Las comunidades estudiadas presentan índices de marginación medio y alto.
- Desempleo regional: La escasez de fuentes de trabajo en las juntas auxiliares obliga a quienes buscan empleo a trasladarse a la zona metropolitana de Puebla, lo cual representa costos y tiempos que muchas mujeres con responsabilidades familiares no pueden asumir.
A estos elementos se suman factores culturales como la división tradicional del trabajo por género y la falta de redes de apoyo para el cuidado infantil. Las mujeres que intentan combinar maternidad con empleo enfrentan dobles o triples jornadas que terminan por expulsarlas del mercado laboral.
Brecha histórica por origen e identidad indígena
El estudio añade una dimensión adicional de desigualdad: las mujeres con origen e identidad indígena enfrentan barreras aún más pronunciadas. En comunidades como Azumiatla y Tecola, donde persisten tradiciones náhuatl, las mujeres indígenas experimentan una doble discriminación por género y por etnia.
Los investigadores documentan que las mujeres indígenas tienen menores tasas de finalización de estudios superiores y mayores dificultades para acceder a empleos que requieren credenciales académicas. Las barreras lingüísticas, la discriminación en procesos de contratación y la lejanía de centros urbanos agravan su situación.
Esta brecha histórica refleja décadas de políticas públicas que no han logrado atender las necesidades específicas de las mujeres rurales e indígenas. El estudio de la BUAP concluye que cerrar esta brecha requiere intervenciones focalizadas que consideren las particularidades culturales y económicas de cada comunidad.
Contexto: El Gobierno de Puebla ha implementado programas de apoyo a mujeres emprendedoras y becas educativas, pero los resultados del estudio sugieren que estas acciones aún no alcanzan a las comunidades más marginadas del municipio.
Los hallazgos de la BUAP representan un llamado de atención para autoridades estatales y municipales. El avance educativo de las mujeres poblanas no se está traduciendo en mejores condiciones de vida ni en mayor autonomía económica, lo que perpetúa ciclos de desigualdad que afectan a generaciones enteras.
Preguntas frecuentes
¿Qué comunidades de Puebla analizó el estudio de la BUAP?
El estudio analizó cinco juntas auxiliares del municipio de Puebla: Azumiatla, Chautla, San Baltazar Tetela, Tecola y Zacachimalpa. En todas ellas se encontró que las mujeres igualan o superan a los hombres en nivel educativo.
¿Por qué las mujeres no pueden ejercer sus profesiones en estas comunidades?
Los principales factores son el matrimonio temprano, la pobreza estructural y la falta de empleos en la zona. Estos elementos obligan a las mujeres a abandonar sus aspiraciones profesionales para dedicarse al hogar o al trabajo informal.
¿Cómo afecta la identidad indígena a las mujeres de estas comunidades?
Las mujeres con origen e identidad indígena enfrentan una doble discriminación por género y etnia, lo que se traduce en menores tasas de finalización de estudios superiores y mayores dificultades para acceder a empleos formales.
¿Qué institución realizó esta investigación sobre mujeres en Puebla?
La investigación fue realizada por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), una de las principales instituciones de educación superior del estado y del país.
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