El tepehua cuenta con menos de 200 hablantes activos, mientras que el otomí enfrenta una situación similar. Ante este panorama, el Gobierno de Puebla implementa estrategias tecnológicas y contrata a sabios tradicionales para evitar la extinción de estas lenguas originarias.
El estado de Puebla alberga a más de un millón de personas pertenecientes a comunidades originarias, lo que representa el 16 por ciento de la población total. Sin embargo, dos de sus lenguas indígenas —el tepehua y el otomí— se encuentran en riesgo de desaparecer debido a la reducción constante de hablantes. Para contrarrestar esta tendencia, las autoridades estatales han puesto en marcha un programa que combina nuevas tecnologías con la enseñanza directa por parte de hablantes nativos.
En este artículo
| Datos clave | Cifra |
|---|---|
| Población indígena en Puebla | 1,043,116 personas |
| Porcentaje de la población estatal | 16% |
| Hablantes de lenguas indígenas | 615,622 personas |
| Hablantes de tepehua | Menos de 200 |
| Municipio principal del tepehua | Pantepec, Sierra Norte |
| Municipios con hablantes de otomí | Pahuatlán, Honey, Pantepec, Tlacuilotepec |
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Tecnología al servicio de la preservación lingüística
El titular de la Secretaría de Educación Pública en Puebla, Manuel Viveros Narciso, anunció que se ha encomendado a estudiantes de nivel ingeniería el desarrollo de bases de datos especializadas para resguardar los principales vocablos de las lenguas tepehua y otomí. Esta iniciativa representa un esfuerzo por documentar sistemáticamente el léxico de estas lenguas antes de que se pierda por completo.
El proyecto contempla la creación de repositorios digitales donde se almacenen las palabras, expresiones y estructuras gramaticales características de ambas lenguas. Los estudiantes de ingeniería participantes aplican sus conocimientos técnicos en programación y manejo de bases de datos para construir sistemas que permitan la consulta, actualización y difusión de este patrimonio lingüístico.
Archivos de voz para conservar la tradición oral
Además de las bases de datos textuales, el programa incluye el desarrollo de herramientas de audio que permitan reproducir leyendas, cuentos y otros textos hablados en tepehua y otomí. Mediante archivos de voz grabados por hablantes nativos, se busca conservar no solo las palabras, sino también la entonación, la pronunciación y el ritmo característicos de estas lenguas.
Estos recursos auditivos tienen un doble propósito: por un lado, funcionan como un registro histórico que documenta cómo suenan estas lenguas en la actualidad; por otro, sirven como material didáctico para que nuevas generaciones puedan aprender a hablarlas de manera más efectiva, escuchando a hablantes nativos.
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Sabios tradicionales en las comunidades
Paralelamente al desarrollo tecnológico, el Instituto Poblano de los Pueblos Indígenas (IPPI) ha implementado un programa de enseñanza directa en las comunidades. Para ello, se ha contratado a sabios tradicionales, personas mayores que dominan el tepehua y el otomí como lengua materna y que poseen un profundo conocimiento de las tradiciones y la cosmovisión de sus pueblos.
Estos sabios trabajan directamente con los habitantes de las comunidades originarias, transmitiendo la lengua de la manera en que se ha hecho durante generaciones: mediante la convivencia cotidiana, la narración de historias y la práctica constante. Este enfoque reconoce que el aprendizaje de una lengua viva requiere interacción humana y contexto cultural, elementos que la tecnología puede complementar pero no sustituir.
La combinación de ambas estrategias —la tecnológica y la tradicional— refleja una visión integral de la preservación lingüística. Mientras los recursos digitales permiten documentar y difundir las lenguas a mayor escala, los sabios tradicionales garantizan que el conocimiento se transmita con la profundidad cultural que solo la enseñanza personal puede ofrecer.
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Panorama de las lenguas indígenas en Puebla
El estado de Puebla cuenta con una rica diversidad cultural y lingüística. Actualmente, un millón 43 mil 116 personas pertenecen a comunidades originarias en la entidad, cifra que representa el 16 por ciento de la población total del estado. Esta proporción convierte a Puebla en uno de los estados con mayor presencia indígena en el país.
De este total de población indígena, 615 mil 622 personas son hablantes activos de alguna lengua indígena. Esto significa que aproximadamente el 59 por ciento de la población indígena poblana mantiene viva su lengua originaria, mientras que el resto ha perdido este conocimiento en el proceso de castellanización que históricamente han enfrentado las comunidades originarias.
Dato clave: Puebla tiene 615,622 hablantes de lenguas indígenas, pero algunas como el tepehua cuentan con menos de 200 hablantes activos.
La diferencia entre el número total de personas indígenas y el de hablantes de lenguas originarias evidencia un fenómeno preocupante: muchas familias indígenas han dejado de transmitir su lengua a las nuevas generaciones. Este proceso de pérdida lingüística se acelera cuando los jóvenes migran a zonas urbanas o cuando las presiones sociales y económicas favorecen el uso exclusivo del español.
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Tepehua y otomí: las lenguas en mayor riesgo
El tepehua se encuentra en una situación particularmente crítica. Esta lengua se utiliza principalmente en el municipio de Pantepec, ubicado en la Sierra Norte de Puebla, y se calcula que tiene menos de 200 hablantes. Con una cifra tan reducida, la desaparición de cada hablante representa una pérdida significativa para la supervivencia de la lengua.
La situación del tepehua es especialmente alarmante porque la mayoría de sus hablantes son personas de edad avanzada. Si las generaciones más jóvenes no aprenden la lengua, existe el riesgo de que desaparezca por completo en las próximas décadas. Cada anciano que fallece sin haber transmitido su conocimiento lingüístico representa una pérdida irreparable para el patrimonio cultural de México.
El otomí en la Sierra Norte
El otomí, por su parte, se habla principalmente en los municipios de Pahuatlán, Honey, Pantepec y Tlacuilotepec. Aunque cuenta con un mayor número de hablantes que el tepehua, también enfrenta presiones que amenazan su continuidad. La migración hacia zonas urbanas, la falta de oportunidades económicas en las comunidades rurales y el estigma social asociado con las lenguas indígenas contribuyen a su debilitamiento.
Ambas lenguas comparten características geográficas similares: sus hablantes se concentran en la Sierra Norte de Puebla, una región montañosa con comunidades relativamente aisladas. Esta geografía ha permitido que las lenguas sobrevivan hasta ahora, pero también dificulta la implementación de programas educativos y de preservación a gran escala.
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Objetivo: evitar la extinción
Las acciones implementadas por el Gobierno de Puebla buscan contribuir a la preservación de las lenguas indígenas y evitar que el tepehua y el otomí pierdan hablantes hasta llegar a desaparecer. El programa reconoce que la extinción de una lengua implica mucho más que la pérdida de un sistema de comunicación: significa la desaparición de una forma única de ver el mundo, de una historia colectiva y de un conocimiento ancestral acumulado durante siglos.
La estrategia dual que combina tecnología y enseñanza tradicional representa un modelo que podría replicarse para la preservación de otras lenguas indígenas en riesgo. El uso de herramientas digitales permite crear acervos permanentes y accesibles, mientras que la participación de los sabios tradicionales asegura que el aprendizaje incluya el contexto cultural necesario para que la lengua se mantenga viva.
El éxito de estas iniciativas dependerá en gran medida de la participación activa de las comunidades originarias, del compromiso sostenido de las autoridades estatales y de la creación de condiciones que hagan atractivo el uso de las lenguas indígenas en la vida cotidiana. La preservación lingüística no puede limitarse a documentar lenguas en archivos digitales; requiere que las nuevas generaciones encuentren utilidad y orgullo en hablarlas.
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El programa de preservación del tepehua y el otomí se suma a otros esfuerzos que diversas instituciones realizan en México para proteger la diversidad lingüística del país. Con más de 68 lenguas indígenas reconocidas oficialmente a nivel nacional, el reto de la preservación es enorme, pero iniciativas como la poblana demuestran que es posible combinar la innovación tecnológica con el conocimiento tradicional para enfrentarlo.
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