El colectivo Caminando en la Oscuridad promueve actividades culturales, deportivas y de formación para fortalecer la autonomía de personas con discapacidad visual y visibilizar sus capacidades ante la falta de políticas públicas incluyentes en Tehuacán.
En Tehuacán, Puebla, decenas de personas con discapacidad visual enfrentan una realidad marcada por la exclusión y la invisibilidad institucional. El colectivo Caminando en la Oscuridad ha levantado la voz para denunciar que las autoridades municipales y estatales los ignoran sistemáticamente, mientras ellos trabajan de manera autónoma para generar espacios de desarrollo integral, formación y convivencia que el gobierno no les ofrece.
La organización, conformada por habitantes de la segunda ciudad más importante de Puebla, ha implementado por cuenta propia programas de actividades culturales, deportivas y de capacitación que buscan romper con los estigmas asociados a la ceguera y demostrar que las personas con discapacidad visual pueden contribuir activamente a la sociedad cuando se les brindan las herramientas adecuadas.
El colectivo Caminando en la Oscuridad opera en Tehuacán, la segunda ciudad más poblada de Puebla, promoviendo autonomía e inclusión para personas con discapacidad visual sin apoyo gubernamental directo.
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Qué es Caminando en la Oscuridad y cómo surgió
Caminando en la Oscuridad es un colectivo de personas con discapacidad visual que opera en Tehuacán, municipio ubicado en la región sureste de Puebla. La organización nació como respuesta a la falta de espacios institucionales que atiendan las necesidades específicas de quienes viven con ceguera total o debilidad visual en esta zona del estado.
El colectivo agrupa a hombres y mujeres de diversas edades que comparten no solo una condición de discapacidad, sino también la convicción de que pueden alcanzar una vida plena y productiva si cuentan con las oportunidades adecuadas. A través de la organización comunitaria, han logrado crear una red de apoyo mutuo que suple las carencias del sistema público.
La agrupación se distingue por su enfoque integral: no se limita a gestionar apoyos asistenciales, sino que busca transformar la percepción social sobre la discapacidad visual mediante la demostración práctica de las capacidades de sus integrantes. Su filosofía parte de la premisa de que la limitación no está en las personas, sino en las barreras que la sociedad y las instituciones les imponen.
En un contexto donde los programas gubernamentales para personas con discapacidad suelen concentrarse en las zonas urbanas de la capital poblana, colectivos como Caminando en la Oscuridad resultan fundamentales para visibilizar las necesidades de quienes habitan en municipios del interior del estado, donde la infraestructura accesible y los servicios especializados son prácticamente inexistentes.
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Actividades para fortalecer la autonomía e inclusión
El colectivo Caminando en la Oscuridad ha desarrollado un programa de actividades que abarca tres ejes principales: cultura, deporte y formación. Esta visión multidimensional busca atender las diversas facetas del desarrollo personal y social de sus integrantes, reconociendo que la inclusión efectiva va más allá de la simple atención médica o el otorgamiento de subsidios económicos.
En el ámbito cultural, la organización promueve actividades que permiten a las personas con discapacidad visual expresarse artísticamente y acceder a manifestaciones culturales adaptadas a sus necesidades. Estas iniciativas no solo enriquecen la vida de los participantes, sino que también generan espacios de encuentro con la comunidad en general, contribuyendo a derribar prejuicios.
Las actividades deportivas constituyen otro pilar fundamental del trabajo del colectivo. El ejercicio físico adaptado no solo mejora la salud de los participantes, sino que también fortalece su confianza, desarrolla habilidades de orientación espacial y fomenta el trabajo en equipo. El deporte se convierte así en una herramienta de empoderamiento que demuestra que la discapacidad visual no es sinónimo de limitación física.
El componente de formación resulta especialmente relevante, pues busca dotar a los integrantes de conocimientos y habilidades que les permitan desenvolverse con mayor autonomía en su vida cotidiana. Esto incluye desde técnicas de movilidad y orientación hasta capacitación en oficios que pueden desempeñar de manera independiente, abriendo posibilidades de inserción laboral.
El valor de la autonomía para las personas con discapacidad visual
Para los integrantes de Caminando en la Oscuridad, la autonomía representa mucho más que una meta individual: es un derecho que debe ser garantizado por el Estado y respetado por la sociedad. La capacidad de realizar actividades cotidianas sin depender constantemente de terceros no solo mejora la calidad de vida de las personas con discapacidad, sino que también reduce la carga sobre sus familias y les permite contribuir económicamente a sus hogares.
El colectivo enfatiza que muchas de las limitaciones que enfrentan las personas con discapacidad visual no son inherentes a su condición, sino que resultan de la falta de accesibilidad en espacios públicos, la ausencia de materiales educativos adaptados y la escasez de oportunidades laborales incluyentes. Por ello, su trabajo va más allá de la asistencia directa: buscan incidir en las políticas públicas locales.
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La denuncia contra las autoridades: “Nos ignoran”
El reclamo central del colectivo Caminando en la Oscuridad es contundente: las autoridades de Tehuacán los ignoran. Esta denuncia refleja una problemática estructural que afecta a miles de personas con discapacidad en todo México, donde los programas de inclusión suelen quedarse en el discurso sin traducirse en acciones concretas que mejoren las condiciones de vida de esta población.
Los integrantes del colectivo señalan que sus demandas no han sido atendidas por el gobierno municipal ni por las instancias estatales responsables de las políticas de inclusión. A pesar de que México cuenta con un marco legal que establece obligaciones específicas para garantizar los derechos de las personas con discapacidad, en la práctica estas disposiciones no se cumplen en municipios como Tehuacán.
La invisibilización de las personas con discapacidad visual se manifiesta de múltiples formas: desde la ausencia de señalización en sistema Braille en edificios públicos, hasta la falta de programas de empleo incluyente y la inexistencia de transporte público adaptado. Estas carencias obligan a las personas ciegas o con baja visión a depender de familiares para realizar actividades básicas como acudir a citas médicas o realizar trámites gubernamentales.
El colectivo ha intentado en diversas ocasiones establecer mesas de diálogo con las autoridades locales para presentar sus propuestas y necesidades, sin embargo, según denuncian, estas gestiones no han prosperado. La falta de respuesta institucional ha reforzado su convicción de que deben organizarse de manera autónoma para generar los cambios que el gobierno no impulsa.
Marco legal de protección a personas con discapacidad
México ratificó la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU, lo que obliga a todos los niveles de gobierno a implementar políticas que garanticen la inclusión plena de esta población. A nivel federal, la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad establece un catálogo de derechos y obligaciones que deberían traducirse en programas concretos.
Sin embargo, la brecha entre el marco normativo y la realidad cotidiana sigue siendo enorme. En municipios del interior de Puebla, las personas con discapacidad enfrentan condiciones de marginación que contrastan con los compromisos asumidos por el Estado mexicano ante la comunidad internacional. La situación de Tehuacán es representativa de lo que ocurre en muchas otras localidades del país.
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Los retos de vivir con discapacidad visual en Tehuacán
Vivir con discapacidad visual en Tehuacán implica enfrentar cotidianamente una ciudad que no fue diseñada pensando en las necesidades de las personas ciegas o con baja visión. Las banquetas en mal estado, la ausencia de cruces peatonales sonoros, la falta de semáforos adaptados y la inexistencia de guías táctiles en espacios públicos convierten cada salida a la calle en un desafío potencialmente peligroso.
El acceso a la educación representa otro obstáculo significativo. Aunque la Secretaría de Educación Pública cuenta con programas de educación especial, en la práctica las escuelas de Tehuacán carecen de materiales didácticos en Braille y de personal capacitado para atender a estudiantes con discapacidad visual. Esta situación limita severamente las oportunidades de formación académica para este sector de la población.
En el ámbito laboral, las barreras son igualmente preocupantes. Los empleadores de la región rara vez consideran contratar a personas con discapacidad visual, ya sea por desconocimiento de sus capacidades o por falta de disposición para realizar las adaptaciones necesarias en los espacios de trabajo. Esta exclusión laboral perpetúa ciclos de pobreza y dependencia económica.
La atención médica especializada también es escasa. Los servicios de oftalmología y rehabilitación visual se concentran en la capital del estado, lo que obliga a las personas con discapacidad visual de Tehuacán a trasladarse a la ciudad de Puebla para recibir atención, con los costos económicos y las dificultades logísticas que ello implica.
El estigma social como barrera adicional
Más allá de las barreras físicas e institucionales, las personas con discapacidad visual en Tehuacán enfrentan el peso del estigma social. Los prejuicios que asocian la ceguera con la incapacidad total limitan las oportunidades de quienes viven con esta condición y generan actitudes de lástima o discriminación que afectan su autoestima y su integración comunitaria.
El colectivo Caminando en la Oscuridad trabaja activamente para combatir estos estereotipos. A través de sus actividades públicas, buscan demostrar que las personas con discapacidad visual pueden desempeñar una amplia variedad de tareas y contribuir significativamente a sus comunidades. La visibilización de sus capacidades es una estrategia central para transformar las percepciones sociales.
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El llamado a construir una ciudad más incluyente
El colectivo Caminando en la Oscuridad no se limita a denunciar las carencias: también propone soluciones concretas para hacer de Tehuacán una ciudad más incluyente. Entre sus demandas se encuentran la instalación de señalización en Braille en edificios públicos, la implementación de semáforos sonoros en cruces peatonales de alto tránsito y la creación de programas municipales de empleo incluyente.
Asimismo, solicitan que el Gobierno de Puebla fortalezca los servicios de rehabilitación visual en la región de Tehuacán, para que las personas con discapacidad no tengan que desplazarse a la capital del estado para recibir atención especializada. La descentralización de estos servicios mejoraría significativamente la calidad de vida de esta población.
El colectivo también hace un llamado a la ciudadanía en general para sumarse a la construcción de una sociedad más incluyente. Esto implica desde pequeños gestos cotidianos, como ofrecer ayuda de manera respetuosa a personas ciegas en la vía pública, hasta acciones de mayor alcance como exigir a las autoridades el cumplimiento de las leyes de accesibilidad.
La historia de Caminando en la Oscuridad es un ejemplo de cómo la organización comunitaria puede suplir las deficiencias del Estado, pero también un recordatorio de que la inclusión es una responsabilidad que no debería recaer exclusivamente en las propias personas con discapacidad. Las autoridades de Tehuacán y de Puebla tienen la obligación legal y moral de garantizar que todos los ciudadanos, independientemente de su condición, puedan ejercer plenamente sus derechos.
Mientras las políticas públicas no lleguen, el colectivo continuará su labor de manera autónoma, demostrando que caminar en la oscuridad no significa estar perdido. Con cada actividad que organizan, con cada barrera que superan y con cada voz que levantan, las personas con discapacidad visual de Tehuacán construyen un camino hacia la inclusión que, tarde o temprano, las autoridades deberán reconocer y acompañar.
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Preguntas frecuentes
¿Qué es el colectivo Caminando en la Oscuridad?
Es una organización de personas con discapacidad visual en Tehuacán, Puebla, que promueve actividades culturales, deportivas y de formación para fortalecer la autonomía de sus integrantes y visibilizar sus capacidades ante la comunidad.
¿Qué actividades realiza el colectivo para promover la inclusión?
El colectivo desarrolla programas en tres ejes: cultura, deporte y formación, que buscan mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad visual y demostrar sus capacidades a la sociedad.
¿Qué demandan las personas con discapacidad visual en Tehuacán?
Solicitan mayor atención de las autoridades, instalación de señalización en Braille, semáforos sonoros, programas de empleo incluyente y servicios de rehabilitación visual descentralizados en su región.
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