Andrés Manuel López Beltrán, mejor conocido como “Andy”, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, se sumó la noche del jueves a la ya larga lista de morenistas a quienes Estados Unidos les ha retirado la visa. La confirmación llegó, como es costumbre en la familia, no por la vía oficial sino en redes sociales: una carta de varias cuartillas publicada en Instagram y dirigida directamente al presidente Donald Trump.
En el documento, fechado en Teapa, Tabasco —el municipio que “Andy” busca representar en 2027—, no escatimó adjetivos. Acusó al secretario de Estado, Marco Rubio, y al subsecretario Christopher Landau —a quien apodó “el quita visa”— de actuar “como jefes de pandillas” y calificó la medida de “canallada” al estilo “hitleriano”. Sostuvo, eso sí, que no existe ninguna prueba de conducta delictiva o inmoral en su contra, y remató exigiéndole a Trump una respuesta directa, no sin antes recordarle que él “no tiene ningún problema” en dejar de visitar un país que describió como sumido en “odio, racismo, drogadicción… y tristeza”.
El problema es que la explicación de “persecución política” empieza a sonar repetida: López Beltrán es ya el más reciente de más de 50 políticos y funcionarios mexicanos —la inmensa mayoría de Morena— a quienes Washington les ha cancelado la visa desde octubre de 2025, entre ellos la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila. Tampoco ayuda que, en paralelo a la carta, el propio López Beltrán haya obtenido en México una suspensión judicial frente a posibles órdenes de captura en su contra —dato que, curiosamente, no apareció en ningún párrafo de su misiva a Trump.
Y entonces llegó el respaldo desde Palacio Nacional
Como era de esperarse, la presidenta Claudia Sheinbaum no dejó pasar el tema en su conferencia matutina de este viernes. Calificó el retiro de visas a “personas políticamente expuestas” como un asunto “esencialmente político” y habló de un “sentido de injerencia en la política mexicana” —aunque no ofreció más prueba de esa injerencia que la comparación con lo que, dijo, ocurre en otros países de la región. Entre líneas de humor involuntario, hasta ironizó sobre la cobertura mediática del caso: “le quitaron la visa al hijo del presidente, ¡escándalo mundial!”.
Morena se apuntó al mismo coro horas después con un comunicado que pidió a la militancia “defender la patria” frente a lo que llamó un intento de desacreditar al movimiento. El PAN, por su parte, exigió que Sheinbaum aclare qué sabe su gobierno del caso y pidió a Morena suspender cualquier candidatura de “Andy” mientras el tema siga sin aclararse.
Sheinbaum, eso sí, fue clara en un punto: no hay, dijo, ninguna investigación de la Fiscalía en contra de López Beltrán. “No hay nada contra el hijo del presidente”, aseguró — quedará ver si eso convence a alguien más que a Palacio Nacional.

