Estudiantes, profesores y ciudadanos se manifestaron en Ithaca, Nueva York, para exigir justicia para una estudiante que denunció una presunta violación grupal en 2024. Los manifestantes cuestionan la respuesta de la Universidad de Cornell y piden la renuncia de su presidente, Michael Kotlikoff, mientras la institución anunció la suspensión de las fiestas de fraternidades durante el resto del curso.
Una manifestación vestida de rojo reunió este martes 13 de octubre a estudiantes, profesores y ciudadanos en Ithaca, Nueva York, para exigir justicia para una estudiante de la Universidad de Cornell que denunció una presunta agresión sexual grupal y reclamar cambios en la respuesta de las autoridades universitarias.
La protesta se realizó cerca del campus de esta universidad, donde los asistentes portaron camisetas, abrigos, pañuelos y pancartas rojas en homenaje a la denunciante, identificada públicamente con el seudónimo Jane Doe para proteger su identidad.
La estudiante denunció en 2024 que había sido agredida sexualmente durante horas por otros siete estudiantes en una fraternidad del campus. Hace unas semanas presentó una nueva demanda contra los señalados y contra la propia universidad, según la información difundida sobre el caso.
Los manifestantes acusaron a las autoridades universitarias de haber ocultado el caso durante dos años y exigieron responsabilidades, además de medidas para prevenir la violencia sexual en los espacios educativos.
Entre las consignas se escucharon mensajes como “El silencio es violencia” y “Todas somos Jane Doe”, así como llamados a la renuncia de la dirección de Cornell.
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¿Por qué protestan contra la Universidad de Cornell?
La movilización surgió en medio de la indignación por el manejo institucional de la denuncia y las sanciones impuestas a los siete estudiantes señalados.
Las personas convocantes utilizaron el color rojo para homenajear a Jane Doe, quien, según explicaron las organizadoras, tiene una afinidad especial por ese tono. También es el color característico de Cornell, por lo que la protesta buscó resignificarlo como símbolo de solidaridad con la denunciante.
Elizabeth Gallego, estudiante colombiana de segundo año de una maestría en Cornell, expresó su frustración por el caso y relató que conoció los hechos a través de la prensa.
La estudiante señaló que las denuncias de violencia de género pueden generar nuevas experiencias de malestar entre otras personas que han vivido situaciones similares y cuestionó los mecanismos institucionales que, desde su perspectiva, pueden contribuir a la revictimización.
La movilización también buscó visibilizar las experiencias de otras supervivientes de violencia sexual en universidades estadounidenses.
Manifestantes exigen cambios en la atención a las agresiones sexuales
Samara Ferris, una de las organizadoras de la protesta, afirmó que las demandas van más allá del caso de Cornell y pidió reforzar las medidas de protección para las personas que denuncian agresiones sexuales.
Las convocantes reclamaron que las universidades revisen sus protocolos, tomen en serio las denuncias y eviten respuestas institucionales que puedan desalentar a las víctimas.
Ferris también cuestionó la posibilidad de que el prestigio institucional y las donaciones influyan en la manera en que algunas universidades gestionan estos casos. Esa afirmación corresponde a la postura de las organizadoras y no constituye, por sí misma, una determinación sobre las motivaciones de las autoridades de Cornell.
La protesta reunió a estudiantes de distintos cursos y a mujeres de varias generaciones que expresaron su solidaridad con Jane Doe y su preocupación por la violencia sexual en los campus.
Michael Kotlikoff anuncia suspensión de fiestas de fraternidades
Horas antes de la manifestación, el presidente de Cornell, Michael Kotlikoff, expresó su pesar por el sufrimiento de Jane Doe y reconoció la necesidad de identificar deficiencias y mejorar la respuesta institucional.
Sin embargo, sus declaraciones no incluyeron, según la información difundida, el reconocimiento de una omisión específica de responsabilidades.
Kotlikoff también anunció que las fiestas organizadas por fraternidades quedarían suspendidas durante el resto del curso académico.
La decisión se produjo en medio de los reclamos para que la universidad revise sus políticas de prevención y atención de la violencia sexual.
Pese al anuncio, algunas manifestantes expresaron escepticismo sobre la respuesta de la directiva y mantuvieron su exigencia de renuncia.
Además, el claustro de Cornell tenía previsto presentar una moción de confianza contra la dirección universitaria al día siguiente de la protesta.
¿Qué sanciones recibieron los siete estudiantes señalados?
De acuerdo con la información difundida sobre el caso, las medidas disciplinarias impuestas por Cornell a los siete estudiantes denunciados en 2024 fueron diferentes:
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Dos estudiantes fueron expulsados de la universidad.
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Dos recibieron suspensiones temporales y posteriormente regresaron a las aulas.
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Tres recibieron sanciones menores, entre ellas la elaboración de ensayos reflexivos en el caso de cuatro de los implicados, según el reporte.
Las sanciones provocaron cuestionamientos entre algunos estudiantes, que consideran insuficiente la respuesta de la institución.
Durante la manifestación, una de las pancartas criticó que se recurriera a trabajos escritos como parte de las medidas disciplinarias en un caso de esta gravedad.
Las responsabilidades penales, en caso de que sean determinadas por las autoridades judiciales, deben distinguirse de las sanciones administrativas que aplica una universidad. La información disponible en el texto original no detalla el estado de un eventual procedimiento penal.
La protesta busca visibilizar la violencia sexual en las universidades
La concentración se prolongó durante más de tres horas y reunió a personas que reclamaron mayor protección para quienes denuncian agresiones sexuales en instituciones educativas.
Para las organizadoras, el caso de Jane Doe representa una oportunidad para exigir cambios que trasciendan Cornell y alcancen a otras universidades de Estados Unidos.
La movilización concluyó con un mensaje de solidaridad hacia la denunciante: “Todas somos Jane Doe”.

