La morenista concluye cuatro años al frente del partido tras la victoria de Alejandro Armenta en 2024 y busca competir en 2027. Su salida abre la disputa por el control de la estructura estatal, mientras enfrenta cuestionamientos por su posicionamiento en Tehuacán y la gestión partidista.
Olga Lucía Romero Garci-Crespo renunció a la presidencia estatal de Morena en Puebla para buscar la candidatura a la alcaldía de Tehuacán en las elecciones de 2027. La dirigente formalizó su separación del cargo el fin de semana y la hizo pública este martes 20 de octubre de 2026, después de cuatro años al frente del partido.
Durante su mensaje de despedida, Romero defendió los resultados de su gestión y sostuvo que cumplió con las tareas que le encomendaron. Sin embargo, su salida también abre una nueva etapa en la disputa interna por el control de Morena en Puebla, donde el gobernador Alejandro Armenta ha consolidado su posición política.
La exdirigente se registró en el proceso interno para buscar la coordinación de los Comités Municipales de Defensa de la Transformación en Tehuacán, una etapa previa a la definición de las candidaturas del partido. Por ahora, su inscripción no equivale a una postulación oficial para la presidencia municipal.
Olga Romero deja Morena Puebla para competir en Tehuacán
Romero explicó que decidió separarse de la dirigencia por congruencia política, pues consideró que no debía mantenerse al frente del partido mientras participaba en un proceso interno del que podría surgir su candidatura.
El pasado fin de semana presentó el documento de renuncia ante el Comité Ejecutivo Nacional de Morena. Este martes, durante una conferencia de prensa, leyó un mensaje de despedida y agradeció al comité estatal, a la militancia y a la ciudadanía.
“Me voy con la frente en alto, al haber cumplido con todas y cada una de las tareas que se me encomendaron”, afirmó.
Al concluir su intervención, abandonó la sede partidista sin responder preguntas de los medios de comunicación. Durante el acto, integrantes del comité estatal expresaron su respaldo a su aspiración mediante consignas a favor de su candidatura, pese a las restricciones señaladas para el proceso interno.
La decisión marca el final de una etapa que comenzó en agosto de 2022, cuando fue elegida presidenta del Comité Ejecutivo Estatal de Morena. En noviembre de 2024, el Consejo Estatal la ratificó por unanimidad de los 131 consejeros presentes, con un periodo previsto originalmente hasta 2027.
Los resultados que Romero presume tras cuatro años de gestión
En su despedida, la exdirigente destacó el crecimiento organizativo de Morena en Puebla y los resultados electorales obtenidos durante su administración.
Entre las cifras que presentó mencionó más de 700 mil militantes incorporados al padrón del partido y la instalación de comités de defensa de la transformación en todas las secciones electorales de la entidad. También recordó el respaldo electoral que Morena obtuvo en 2024, cuando Alejandro Armenta ganó la gubernatura y Claudia Sheinbaum llegó a la Presidencia de México.
Romero atribuyó a Puebla una aportación de dos millones de votos al triunfo presidencial de Sheinbaum. Esa cifra corresponde a su balance de gestión y debe distinguirse de una evaluación independiente de su desempeño como dirigente.
Los resultados de 2024 representan el principal argumento favorable de su paso por la presidencia estatal. Morena y sus aliados consolidaron su presencia política en Puebla, con victorias en la gubernatura, el Congreso local y numerosos ayuntamientos.
Sin embargo, esos triunfos no pueden atribuirse exclusivamente a Romero. También intervinieron la fuerza nacional de Morena, sus candidaturas, las alianzas electorales y la operación política de otros grupos.
Las cifras de afiliación y cobertura territorial también requieren una comprobación independiente con los registros oficiales del partido. El volumen anunciado por la dirigente permite dimensionar su balance, pero no basta por sí solo para determinar cuántas incorporaciones quedaron validadas ni qué tan eficaz fue la estructura creada.
Las irregularidades financieras que marcaron la gestión
Uno de los puntos que debe incorporarse al balance de su administración es la fiscalización de los recursos partidistas.
Durante el periodo correspondiente al proceso electoral de 2023-2024, Morena Puebla enfrentó sanciones del Instituto Nacional Electoral por irregularidades en el manejo y reporte de recursos. Entre los señalamientos difundidos por medios locales figuraron gastos sin objeto partidista y deficiencias en la comprobación de operaciones.
Una de las controversias se relacionó con el pago de fotomultas mediante recursos del partido. La cobertura local reportó una sanción cercana a los 955 mil pesos por ese concepto y una cifra mayor al considerar otras irregularidades.
Estas sanciones constituyen un elemento desfavorable para evaluar la administración financiera del partido durante su dirigencia. No obstante, una sanción impuesta a Morena no demuestra automáticamente responsabilidad personal de Romero: para sostenerla se necesitaría acreditar su participación específica en las operaciones observadas.
El balance de su gestión, por tanto, no puede limitarse a los triunfos electorales. También debe considerar el cumplimiento de las obligaciones financieras y la transparencia en el uso de los recursos públicos y partidistas.
La disputa por Morena Puebla y el avance del grupo de Armenta
La salida de Romero ocurre en un momento de reorganización política rumbo a las elecciones de 2027. Su renuncia obliga a la dirigencia nacional a definir quién asumirá el control del partido en Puebla, una estructura clave para seleccionar candidaturas y organizar la operación territorial.
En el ámbito político local, distintos análisis han descrito una disputa entre grupos con influencia dentro de Morena, incluidos sectores vinculados con el exgobernador Miguel Barbosa y el gobernador Alejandro Armenta.
Romero encabezó el partido durante la transición entre ambos gobiernos. Sin embargo, su salida no demuestra por sí misma que el grupo armentista haya tomado el control absoluto de Morena. Para sostener esa conclusión sería necesario conocer cómo quedará integrado el nuevo comité, quién ocupará las posiciones estratégicas y qué sectores participarán en las decisiones.
La definición del relevo permitirá medir con mayor claridad el nuevo equilibrio de fuerzas. Hasta el anuncio oficial de Romero, no se había confirmado quién asumiría la presidencia estatal ni si el Comité Ejecutivo Nacional optaría por nombrar una nueva dirigencia o instalar una junta delegacional.
Tehuacán: una aspiración con cuestionamientos
La candidatura de Tehuacán representa el siguiente objetivo político de Romero, pero su posición electoral ha sido objeto de críticas.
Una publicación de Reto Diario del 2 de abril de 2026 sostuvo que la dirigente aparecía en los lugares nueve o diez entre más de una docena de perfiles considerados para la candidatura de Morena. El texto no ofreció una ficha técnica completa que permita verificar la metodología, la muestra o la vigencia de esos sondeos, por lo que esa posición no puede presentarse como un dato definitivo de su competitividad actual.
Otros cuestionamientos se han centrado en sus recorridos y actividades públicas en Tehuacán antes de formalizar su aspiración. Columnas locales señalaron una posible utilización de actos gubernamentales y de estructuras oficiales para aumentar su presencia política. Esos señalamientos deben atribuirse a sus autores y no presentarse como infracciones acreditadas sin una resolución de las autoridades competentes.
La disputa también tiene un componente local: Romero deberá competir por el respaldo de la militancia y de los habitantes del municipio, además de superar el proceso interno de Morena. Su trayectoria al frente del partido le da experiencia y visibilidad, pero no garantiza la candidatura.
¿Quién tomará las riendas de Morena en Puebla?
La dirigencia nacional de Morena deberá anunciar el mecanismo para cubrir la vacante. Entre los nombres mencionados en la prensa local aparece Rodrigo Abdala, aunque su posible llegada no estaba confirmada oficialmente en los reportes del 20 de octubre.
El relevo tendrá consecuencias más allá de la administración cotidiana del partido. Quien asuma el cargo deberá organizar la estructura territorial, preparar el proceso electoral de 2027 y gestionar las tensiones entre los grupos internos que buscan influir en la selección de candidaturas.
La salida de Romero deja un balance con dos caras claramente identificables: Morena consolidó su fuerza electoral en Puebla durante su dirigencia, pero su administración también quedó expuesta a cuestionamientos sobre fiscalización y a disputas internas que no desaparecen con su renuncia.
Ahora, la exdirigente busca trasladar el capital político acumulado en cuatro años a una competencia municipal. Su siguiente desafío será demostrar que la estructura partidista que encabezó puede convertirse en respaldo efectivo en Tehuacán y que cuenta con suficiente apoyo para superar a sus rivales internos.
La renuncia cierra su etapa al frente de Morena Puebla, pero abre dos interrogantes decisivas para 2027: quién controlará el partido en el estado y si Olga Romero podrá convertir su trayectoria como dirigente en una candidatura competitiva para gobernar Tehuacán.

