El reforzamiento de la vigilancia en la frontera entre México y Estados Unidos está llevando a algunos migrantes a intentar cruzar por el océano Pacífico. Activistas advierten que estas travesías aumentan el riesgo de ahogamiento, hipotermia y extorsión.
Los drones, sensores de movimiento y agentes de la Patrulla Fronteriza estadounidense dificultan los cruces terrestres tradicionales. Según especialistas, algunas personas optan por internarse en el mar o contratar traficantes que cobran miles de dólares.
“Esa presión migratoria se trasladó al océano Pacífico”, afirmó Víctor Clark Alfaro, antropólogo y activista vinculado a la Universidad Estatal de San Diego.
El especialista explicó que algunas embarcaciones navegan de noche, sin luces y con más pasajeros de los que pueden transportar de manera segura. Además, señaló que los traficantes cobran entre 12,000 y 20,000 dólares por estos traslados.
Separación familiar lleva a migrantes a intentar cruzar por mar
Daniel, un mexicano deportado el 22 de junio de 2026, regresó a Tijuana con la intención de entrar nuevamente a Estados Unidos. Su esposa y sus dos hijos viven en ese país.
“Mi familia, mis dos niños y mi esposa”, respondió cuando le preguntaron por qué estaba dispuesto a repetir la travesía.
Tras permanecer varios meses bajo custodia migratoria, fue trasladado a Tulum, Quintana Roo. Desde allí emprendió el regreso hacia la frontera norte.
En un intento anterior, Daniel nadó durante cuatro horas con un traje de buzo. Durante el recorrido sufrió calambres debido a la temperatura del agua.
El migrante aseguró que no tiene dinero para contratar a un traficante. Según su testimonio, las tarifas pueden variar entre 6,000 y 30,000 dólares.
También denunció que le exigieron entre 10,000 y 15,000 pesos mexicanos únicamente por permanecer en una zona de playa e intentar cruzar, sin recibir ayuda para llegar a Estados Unidos.
“Para ellos ya es negocio”, afirmó.
Extorsiones y condiciones del mar aumentan los riesgos
Hugo Castro, fundador de la Coalición SOS Migrantes, explicó que el reforzamiento de la vigilancia fronteriza modificó las características de los cruces marítimos desde Baja California.
“Hoy son grupos más reducidos”, señaló. Antes de la pandemia de covid-19, recordó, podían registrarse varios cruces diarios con grupos de entre 10 y 20 personas.
El activista advirtió que algunas redes criminales controlan zonas de playa y exigen pagos a los migrantes, incluso cuando no ofrecen ningún servicio de traslado.
A las extorsiones se suman los peligros naturales del Pacífico: bajas temperaturas, corrientes marinas y oleaje contra las estructuras fronterizas. Estas condiciones pueden provocar calambres, hipotermia y ahogamientos.
Naufragio frente a Ensenada deja 11 desaparecidos
El pasado 16 de octubre, una embarcación naufragó a unos 225 kilómetros al oeste de Ensenada, Baja California.
La Guardia Costera estadounidense localizó a 16 personas y posteriormente suspendió la búsqueda de otras 11 desaparecidas.
Sin embargo, las autoridades no confirmaron que la embarcación estuviera relacionada con el tráfico de migrantes. Por ello, el naufragio no puede atribuirse directamente a los cruces irregulares desde México.
Castro advirtió que las restricciones fronterizas pueden llevar a algunas personas a buscar rutas de mayor riesgo, donde enfrentan tanto las condiciones del mar como posibles abusos de grupos criminales.
Para Daniel, el peligro no ha cambiado su decisión de intentar reunirse con su familia.
“Mi único motor es eso, llegar ahí con ellos”, expresó.

