Andrés Filomeno Mendoza Celis, conocido como el Caníbal de Atizapán, murió a los 78 años en el penal de Tenango del Valle, Estado de México. Su detención en 2021 permitió localizar más de 4 mil 300 fragmentos óseos relacionados con 19 personas.
Las autoridades estatales confirmaron su fallecimiento el jueves 29 de octubre de 2026. De acuerdo con el secretario de Seguridad del Estado de México, Cristóbal Castañeda Camarillo, Mendoza Celis padecía diabetes, hipertensión y una enfermedad grave. La causa definitiva de su muerte debía determinarse mediante una necropsia.
El hallazgo de más de 4 mil fragmentos óseos
El caso adquirió relevancia nacional en mayo de 2021, cuando las autoridades investigaron la desaparición y el asesinato de Reyna González Amador, en Atizapán de Zaragoza.
La búsqueda condujo a la vivienda de Mendoza Celis, ubicada en la colonia Lomas de San Miguel. Tras obtener una orden judicial de cateo, personal de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México encontró el cuerpo de la mujer, una fosa clandestina y más de 4 mil 300 fragmentos óseos.
En el inmueble también localizaron identificaciones, fotografías, prendas de vestir, bolsos, calzado, libretas y grabaciones. Los análisis periciales establecieron que los restos correspondían a 19 personas: 17 mujeres, un hombre y un menor de edad.
Las investigaciones se extendieron a partir de los objetos y documentos recuperados, que aportaron indicios para identificar a las víctimas y reconstruir los hechos.
Aunque algunas libretas contenían más de 30 nombres, esa cifra no equivale al número de víctimas cuya muerte pudo acreditarse judicialmente. La responsabilidad de Mendoza Celis quedó establecida en los casos que dieron lugar a sus sentencias.
Ocho sentencias, incluida una prisión vitalicia
La Fiscalía mexiquense obtuvo ocho sentencias condenatorias contra Mendoza Celis por feminicidio y delitos relacionados con la desaparición de personas.
La primera condena llegó el 18 de marzo de 2022, cuando un juez le impuso prisión vitalicia por el feminicidio de Reyna González Amador.
En octubre de ese año recibió otra sentencia de 55 años de prisión por el feminicidio y la desaparición de otra mujer. En enero de 2023 fue condenado a 92 años por hechos relacionados con la muerte y desaparición de una mujer y un niño.
Durante 2023 recibió otras cuatro sentencias de 55 años. En febrero de 2024, la Fiscalía anunció la octava condena, también de 55 años, por el feminicidio y delitos vinculados con la desaparición de una mujer.
El conjunto de resoluciones incluyó una prisión vitalicia, una pena de 92 años y seis condenas de 55 años. Estas sentencias corresponden a distintos procesos judiciales y no deben interpretarse como ocho víctimas adicionales a las 19 personas identificadas mediante los restos recuperados.
Los problemas de salud antes de su fallecimiento
El estado de salud de Mendoza Celis ya había generado reportes antes de su muerte. En julio de 2025 fue trasladado a un hospital de Toluca para recibir atención especializada.
Los reportes de ese periodo mencionaron complicaciones respiratorias, neumonía y diabetes. Posteriormente, permaneció en un área del penal destinada a personas adultas mayores y con condiciones de salud vulnerables.
Tras confirmarse su fallecimiento, las autoridades señalaron que realizarían los procedimientos correspondientes para determinar la causa médica y completar los trámites legales.
¿Qué queda pendiente tras su muerte?
La muerte de Mendoza Celis cierra la posibilidad de continuar los procesos penales contra él, pero no elimina la necesidad de identificar a las víctimas ni de esclarecer los casos que permanezcan sin respuesta.
Uno de los principales pendientes consiste en distinguir entre las personas cuyos restos fueron identificados, las víctimas por las que existieron sentencias y los posibles casos derivados de los indicios encontrados en la vivienda.
La presencia de nombres, fotografías y pertenencias no demuestra por sí sola que todas las personas mencionadas hayan sido asesinadas por el mismo individuo. Para establecerlo se requieren pruebas periciales, investigaciones individualizadas e identificaciones oficiales.
El caso también dejó preguntas sobre cómo Mendoza Celis pudo mantener durante años una actividad criminal sin que las autoridades detectaran su alcance. La investigación comenzó con la búsqueda de una mujer y derivó en años de trabajo forense y judicial.
Tras su muerte, las autoridades y las familias enfrentan el reto de preservar la información obtenida, mantener los esfuerzos de identificación y esclarecer cualquier caso que continúe sin respuesta.

