El telescopio espacial Swift de la NASA se prepara para reingresar sin control a la atmósfera terrestre durante las próximas semanas, después de casi 22 años de operaciones científicas. La agencia considera poco probable que los fragmentos que sobrevivan al descenso provoquen daños a personas.
El observatorio realizó su última observación científica el 20 de octubre, cuando se encontraba a unos 275 kilómetros de altura. A esa distancia de la Tierra, la resistencia atmosférica impidió que sus telescopios mantuvieran una orientación estable hacia los objetos que estudiaban. La NASA anunció el fin de la misión el 23 de octubre.
¿Dónde podría caer el telescopio Swift?
La reentrada será incontrolada, por lo que no existe un punto de impacto confirmado. Debido a la inclinación de su órbita, la trayectoria potencial de los restos abarca una franja del planeta que incluye zonas de México, Sudamérica y amplias regiones oceánicas.
La mayor parte de la estructura se desintegrará por el calor generado durante el ingreso a la atmósfera. Sin embargo, algunas piezas podrían resistir y llegar a la superficie.
La NASA considera improbable que esos fragmentos causen daños a personas. Esto no significa que la ubicación final de los restos esté definida: el momento y el lugar precisos de la reentrada siguen sujetos a incertidumbre.
¿Por qué no pudieron rescatar el telescopio?
La NASA había intentado prolongar la vida útil de Swift mediante una misión comercial con la empresa Katalyst Space. El plan consistía en utilizar una nave robótica llamada LINK para capturar el observatorio y elevar su órbita.
Sin embargo, problemas en el control de orientación de LINK impidieron completar la maniobra. En agosto, ambas partes descartaron la captura y el impulso orbital, aunque la nave continuó realizando pruebas tecnológicas en el espacio. Sin esa intervención, el descenso de Swift se volvió inevitable.
Casi 22 años estudiando las explosiones más energéticas del universo
Swift fue lanzado en noviembre de 2004 con una misión inicial de dos años. Su objetivo principal era detectar estallidos de rayos gamma, fenómenos asociados con algunas de las explosiones más energéticas del universo.
El observatorio podía localizar rápidamente estos eventos, comunicar sus coordenadas a otros telescopios y orientar sus instrumentos para estudiar el resplandor posterior. Esa velocidad permitió observar fenómenos que se desvanecen en poco tiempo.
Durante su trayectoria, Swift contribuyó al estudio de más de 2.000 estallidos de rayos gamma y más de 1.400 supernovas. Sus observaciones también respaldaron investigaciones sobre la fusión de estrellas de neutrones y otros acontecimientos cósmicos.
¿Qué pasará con los datos científicos de Swift?
Aunque el telescopio dejará de operar, su legado seguirá disponible para investigadores. La misión deja un archivo público de aproximadamente 12 terabytes, con más de 1,5 millones de imágenes, que podrán utilizarse en futuros estudios.
La NASA busca alternativas para mantener la capacidad de responder rápidamente a fenómenos astronómicos de alta energía. El cierre de Swift marca el final de una misión que superó ampliamente su duración prevista y que ayudó a consolidar la observación coordinada de eventos cósmicos.

